Maria el Buhito...'s profileMaría El Buhito CantorPhotosBlogLists Tools Help

Maria el Buhito Cantor

María El Buhito Cantor

November 23

Llegando...

Este es el primer regalo que me hicieron en el fin de la carrera. Me lo regaló mi amiga Marina, mi compañera de ruta, con quien compartí este camino desde el minuto 0 en el CBC. Es el regalo mas hermoso que me ha hecho, de tanto que dice, de tanto que expresa, de tanto que hace sentir.

Este poema resume mucho de cómo me estoy sintiendo, de todo lo que significa para mi en este momento mirar hacia atrás y ver todo el camino. No puedo creer que ya haya llegado, y aunque me falta la última nota confirmatoria de mi recibimiento, lo cierto es que el camino fue recorrido, con sus victorias, con sus derrotas, con la maravilla de la vida mientras tanto.

Estoy tan felíz. Felíz por la Antropología, a la que amo con todo el corazón, por todo lo que he aprendido, por haberla elegido, felíz por el ahora, y el antes y el después, por las lágrimas d felicidad que vienen fácilmente todo el tiempo, feliz de estar viva.

HERMOSURA DE LA DIALECTA

Estoy viva
como fruta madura
dueña ya de inviernos y veranos,
abuela de los pájaros,
tejedora del viento navegante.

No se ha educado aún mi corazón
y, niña, tiemblo en los atardeceres,
me deslumbran el verde, las marimbas
y el ruido de la lluvia
hermanándose con mi húmedo vientre,
cuando todo es más suave y luminoso.

Crezco y no aprendo a crecer,
no me desilusiono,
ni me vuelvo mujer envuelta en velos,
descreída de todo, lamentando su suerte.
No. Con cada día, se me nacen los ojos del asombro,
de la tierra parida,
el canto de los pueblos,
los brazos del obrero construyendo,
la mujer vendedora con su ramo de hijos,
los chavalos alegres marchando hacia el colegio.

Si.
Es verdad que a ratos estoy triste
y salgo a los caminos,
suelta como mi pelo,
y lloro por las cosas más dulces y más tiernas
y atesoro recuerdos
brotando entre mis huesos
y soy una infinita espiral que se retuerce
entre lunas y soles,
avanzando en los días,
desenrollando el tiempo
con miedo o desparpajo,
desenvainando estrellas
para subir más alto, más arriba,
dándole caza al aire,
gozándome en el ser que me sustenta,
en la eterna marea de flujos y reflujos
que mueve el universo
y que impulsa los giros redondos de la tierra.

Soy la mujer que piensa.
Algún día
mis ojos
encenderán luciérnagas

 GIOCONDA BELLI
(Managua, Nicaragua, 1948)